Era verano,había quedado con dos amigas para cenar en el "bocatta" (¿se puede hacer publicidad,no?). Nos dimos una vuelta por las tiendas, y cuando toda nuestra sangre se había bajado al estómago y nos impedía centrarnos en otra cosa,decidimos que era el momento de pedirnos nuestro menú. Así que nos dirigimos hacia dicho dicho "restaurante" de comida rápida (si no me pagan no vuelvo a decir el nombre), y como buenas seguidoras de las normas sociales impuestas por ésta,nuestra sociedad,nos pusimos religiosamente a la cola.
Una de mis amigas se fue a una mesa,mientras la otra amiga y ésta que escribe nos pusimos a contarnos nuestras cosicas para hacer más amena la espera. De pronto,el hombre que teníamos delante se giró hacia mí y me dijo: "hola". Yo no me quedé a cuadros,sino más bien a hexágonos...¿qué quiere este desconocido de mí: la hora,intentarme convencer de que me pida un vegetal en vez de uno de jamón serrano,mi opinión sobre el estatuto catalán? (pensé).
Cuando se dio cuenta de mi perplejidad,me dijo:¿es que no me reconoces?. Pues ahora mismo no caigo, fue mi respuesta. Su cara me sonaba,pero no acertaba a encajarlo dentro de un contexto. Comenzó a darme datos sobre mí,como mi nombre,donde vivía,qué es lo que estudiaba y donde lo hacía...a estas alturas de la conversación yo ya no estaba roja, sino más bien había adquirido un tono morado tirando a granate,pero lo peor estaba por venir, y fue cuando me dijo: "TU BOCA ME LA CONOZCO MUY BIEN"...
En ese momento se encendieron todas las alarmas:pasaron por mi cabeza el recuerdo de aquellos noches inolvidables de jueves universitarios en las que todo podía pasar; el color de mi rostro había pasado de "moranate" (morado-granate) a otro tono que no acierto a definir y que dudo que se encuentre en la escala cromática; los latidos de mi corazón se dividieron en dos bandos: unos que optaron por un paro indefinido,y otros que son de la opinión de que,en tiempos de crisis,lo mejor es trabajar, por lo que comenzaron a bombear sangre a un ritmo frenético...a todo ésto,que ocurrió en custión de segundos,creo (en estas situaciones se pierde la noción del tiempo), mi amiga, que es de las pocas personas discretas que conozco, se había apartado disimuladamente de mi lado y me había dejado sola ante un hombre que decía ser un perfecto conocedor de mi cavidad bucal y a quien yo no acertaba a situar dentro de mis lista de conocidos.......
Tras estos instantes (aunque a mí se me hizo eterno) de desconcierto, el hombre se apiadó de mí y me reveló su identidad: "Soy David, tu....DENTISTA".
**Ya sé que pensaréis: ¿y cómo no se acuerda de su dentista? pues porque hace poco que voy a su consulta y solo lo hago una vez al año (a pasar revisión), y además, el poco tiempo que lo veo lleva puesto como una careta de esas que se ponen los médicos para operar...por eso y porque tengo una malísima memoria para las caras,aclarado???
